Rompecabezas

La última pieza puede ser cualquiera.
No viene mencionada en el instructivo,
ni está marcada para ti.

Es diferente para todxs,
no hay tiempo límite para encontrarla,
pero hay certeza al sostenerla en nuestras manos.

Parece que no es necesaria,
especialmente si está perdida.
Es obvia la figura que se ha formado,
pero esa pieza da propósito a todas las demás.

La incertidumbre de iniciar desde cero,
La emoción de conectar fragmentos,
La frustración de juntar piezas incompatibles,
La perseverancia de la búsqueda.

Esa pieza completa la realidad,
y disipa las dudas,
para deshacer el patrón
sin ningún remordimiento.

El aprendizaje se ha quedado contigo.
Ahora puedes volver a empezar,
sin mirar atrás.